martes, 2 de diciembre de 2008

Los amos del mundo


Por obra y gracia de un amigo (sí, alguno que otro me queda), he podido leer este artículo de uno de los escritores más importantes de nuestra literatura actual... mal que le pese a alguno. Me refiero a Arturo Pérez-Reverte, creador de novelas como El Club Dumas, La piel del tambor, La reina del sur o la serie del capitán Alatriste, entre muchas otras.

En este artículo, don Arturo (que hay que ser educados...) se refiere con bastante acierto y mala uva a todos aquellos que nos están llevando irremediablemente a la caótica y ruinosa situación económica en la que estamos.


'Usted no lo sabe, pero depende de ellos. Usted no los conoce ni se los cruzará en su vida, pero esos hijos de la gran puta tienen en las manos, en la agenda electrónica, en la tecla antro del computador, su futuro y el de sus hijos. Usted no sabe qué cara tienen, pero son ellos quienes lo van a mandar al paro en nombre de un tres punto siete, o un índice de probabilidad del cero coma cero cuatro. Usted no tiene nada que ver con esos fulanos porque es empleado de una ferretería o cajera de Pryca, y ellos estudiaron en Harvard e hicieron un máster en Tokio, o al revés, van por las mañanas a la Bolsa de Madrid o a la de Wall Street, y dicen en inglés cosas como long-term capital management, y hablan de fondos de alto riesgo, de acuerdos multilaterales de inversión y de neoliberalismo económico salvaje, como quien comenta el partido del domingo. Usted no los conoce ni en pintura, pero esos conductores suicidas que circulan a doscientos por hora en un furgón cargado de dinero van a atropellarlo el día menos pensado, y ni siquiera le quedará el consuelo de ir en la silla de ruedas con una recortada a volarles los huevos, porque no tienen rostro público, pese a ser reputados analistas, tiburones de las finanzas, prestigiosos expertos en el dinero de otros.


Tan expertos que siempre terminan por hacerlo suyo. Porque siempre ganan ellos, cuando ganan; y nunca pierden ellos, cuando pierden. No crean riqueza, sino que especulan. Lanzan al mundo combinaciones fastuosas de economía financiera que nada tienen que ver con la economía productiva. Alzan castillos de naipes y los garantizan con espejismos y con humo, y los poderosos de la Tierra pierden el culo por darles coba y subirse al carro. Esto no puede fallar, dicen. Aquí nadie va a perder. El riesgo es mínimo. Los avalan premios Nóbel de Economía, periodistas financieros de prestigio, grupos internacionales con siglas de reconocida solvencia. Y entonces el presidente del banco transeuropeo tal, y el presidente de la unión de bancos helvéticos, y el capitoste del banco latinoamericano, y el consorcio euroasiático, y la madre que los parió a todos, se embarcan con alegría en la aventura, meten viruta por un tubo, y luego se sientan a esperar ese pelotazo que los va a forrar aún más a todos ellos y a sus representados. Y en cuanto sale bien la primera operación ya están arriesgando más en la segunda, que el chollo es el chollo, e intereses de un tropecientos por ciento no se encuentran todos los días.


Y aunque ese espejismo especulador nada tiene que ver con la economía real, con la vida de cada día de la gente en la calle, todo es euforia, y palmaditas en la espalda, y hasta entidades bancarias oficiales comprometen sus reservas de divisas. Y esto, señores, es Jauja. Y de pronto resulta que no. De pronto resulta que el invento tenía sus fallos, y que lo de alto riesgo no era una frase sino exactamente eso: alto riesgo de verdad. Y entonces todo el tinglado se va a tomar por el saco. Y esos fondos especiales, peligrosos, que cada vez tienen más peso en la economía mundial, muestran su lado negro.


Y entonces, ¡oh, prodigio!, mientras que los beneficios eran para los tiburones que controlaban el cotarro y para los que especulaban con dinero de otros, resulta que las pérdidas, no. Las pérdidas, el mordisco financiero, el pago de los errores de esos pijolandios que juegan con la economía internacional como si jugaran al Monopoly, recaen directamente sobre las espaldas de todos nosotros.


Entonces resulta que mientras el beneficio era privado, los errores son colectivos, y las pérdidas hay que socializarlas, acudiendo con medidas de emergencia y con fondos de salvación para evitar efectos dominó y chichis de la Bernarda. Y esa solidaridad, imprescindible para salvar la estabilidad mundial, la paga con su pellejo, con sus ahorros, y a veces con su puesto de trabajo, Mariano Pérez Sánchez, de profesión empleado de comercio, y los millones de infelices Marianos que a lo largo y ancho del mundo se levantan cada día a las seis de la mañana para ganarse la vida. Eso es lo que viene, me temo. Nadie perdonará un duro de la deuda externa de países pobres, pero nunca faltarán fondos para tapar agujeros de especuladores y canallas que juegan a la ruleta rusa en cabeza ajena. Así que podemos ir amarrándonos los machos. Ése es el panorama que los amos de la economía mundial nos deparan, con el cuento de tanto neoliberalismo económico y tanta mierda, de tanta especulación y de tanta poca vergüenza.'


Lo mejor (o lo peor) de todo esto es que este artículo apareció hace diez años publicado en el suplemento dominical El semanal, concretamente un 15 de noviembre de 1998. Para que luego digamos que nadie nos avisó. Y, conste en acta, que esto no lo dijo en su momento un político, ni un economista, ni un experto internacional en finanzas, ni un banquero...


Zeppo


martes, 25 de noviembre de 2008

Rock, de verdad y de mentira

Sé que las masas estaban preguntándose qué era del hermano Harpo, y así los bulos sobre mi supuesto suicidio han corrido como la pólvora en Internet, por lo que, sintiéndolo mucho, he de decir que sí, no estoy muerto (tampoco estoy de parranda, como la famosa canción de Peret). Cual Guadiana que se precie, alguno de estos programas reapareceré para añadir algo de absurdez (¿existe este sustantivo?) al ya de por sí absurdo programa radiofónico.

Bueno, a lo que voy. Como bien saben mis queridos hermanos, mi afición por los videojuegos llega a límites insospechados, algo que en el resto del camarote no cuaja tanto, aunque si a la publicidad de un videojuego se le añade sabrosa carne femenina, a buen seguro que mis compañeros de viaje prestarán la mayor de sus atenciones. Aquí va el spot televisivo (uno de ellos, sin duda el más atractivo) de Guitar hero World tour.



Aquellos amigos melómanos ya habrán reconocido que la canción es Old time rock 'n roll, de Bob Seger, pero yendo un paso más allá, para los nostálgicos de los ochenta, habrán reconocido un homenaje a una película mítica de aquella década, y que supuso los primeros pinitos de un actor hoy ya consagrado. ¿Os acordáis de Risky business? Disfrutad de la música y del video.



Harpo

lunes, 24 de noviembre de 2008

Haciendo amigos...

'Querido Obama: ahora que se acerca el amistoso entre las selecciones de fútbol de Argentina y Estados Unidos, creo que Maradona (actual seleccionador de la albiceleste) tiene prohibido el acceso a nuestro país. O le deja entrar o podemos celebrar el partido en algún sitio neutral, como Guantánamo, que es tierra de nadie, ¿no?'

Viggo Mortensen... o como meter sutilmente el dedito en la llaga.

Zeppo

sábado, 22 de noviembre de 2008

Explicaciones a la inglesa

El brother Zeppo hace unos días nos ofrecía una explicación a la actual crisis mundial que está sentando cátedra en medio mundo. Hace unos días que he podido disfrutar con esta explicación que hoy os traigo, su argumento viene a expresar la misma idea pero desde la óptica del humor británico.

Advertencia: es un video largo pero les recomiendo que no se lo pierdan ya que no tiene desperdicio, los seguidores de los Monty Python en particular y del humor sajón en general lo disfrutarán enormemente.



Groucho

miércoles, 19 de noviembre de 2008

You must use the force...

Como veo que soy el único que se digna a postear en este blog, no voy a ponerme filosófico ni nada por el estilo (si es que alguna vez lo he llegado a conseguir) con tal de no aburrir al pobre incauto que se le ocurra pasar por aquí a echar un vistazo.

Más bien lo contrario (y aunque de forma tangencial) voy a hablar ¡¡de cine!!... y más concretamente (para deleite del melómano de mi hermanito Harpo) de música de cine. Y es que me acabo de encontrar con esta joyita realizada a capella por un tal Corey Vidal (que en su casa lo conocerán) en el que homenajea al gran John Williams, poniéndole letra a buena parte de las bandas sonoras de algunas de las películas en las que ha participado, como es el caso de Star Wars, Indiana Jones, Encuentros en la tercera fase o ET.

Escuchadlo atentamente, que no tiene el menor desperdicio.


Zeppo

lunes, 10 de noviembre de 2008

¿Pero de dónde c*%o viene esta crisis?

Con tanto que si crisis por aquí... que si crisis por allá... que si datos y más datos que no nos dan una explicación razonable del asunto, nosotros, o sea, el pobre y sufrido currante, no nos enteramos de por qué nos va tan mal, por qué nuestro trabajo se tambalea y por qué la economía global (y por añadidura el bolsillo propio) empieza a quedarse más seca que un barril de cerveza en un macrobotellón.

Pues bien, gracias a este vídeo que nos ha mandado una buena amiga del programa (y de esta página, claro está) podemos tener una explicación a este enigma. ¿Por qué estamos en crisis?. Echadle un vistazo a la explicación que da Leopoldo Abadía, autor de La crisis ninja, en el programa de Buanfuente.



Zeppo